
Reunimos en un solo lugar todos los datos de los sistemas hídricos de Colombia y nos hicimos una pregunta concreta: con la información que ya existe, ¿con qué exactitud podríamos anticipar un evento extremo?
Para responderla, fuimos a los casos más complejos, a los casos que parecían impredecibles…
Tomamos tres eventos extremos y los reconstruimos con los datos disponibles antes de que ocurrieran.
Toda la información ya existe, dispersa en fuentes como XM, IDEAM, NOAA y ECMWF. El reto nunca fue conseguirla, sino convertirla en alertas que se disparen solo cuando de verdad importa.

De cada evento hicimos un estudio a fondo: reconstruimos la emergencia día a día, con todas sus métricas, fuentes y la cronología de las señales, todo reproducible contra datos públicos. Cada informe muestra cómo se leía el riesgo antes de que ocurriera, descarga cada estudio:
El embalse avisó 103 días antes del desbordamiento.
Entró a 2026 sin margen, y los datos lo mostraban desde octubre.
Llovió apenas 22% menos de lo normal, y aun así colapsó.
Una aporta la hidrología de cada embalse, el comportamiento de las cuencas y las señales climáticas que anticipan el riesgo; la otra lo convierte en una capa de decisión que vigila el estado hídrico, cruza esas señales y las traduce en alertas trazables y auditables.